Internet bajo el océano
Internet parece inalámbrico, pero viaja por cables tendidos en el fondo del mar. Treinta segundos para ver cómo.
El video lleva los subtítulos incrustados. Debajo está la transcripción completa.
Soy geógrafo antes que nada, y hay algo que me sigue pareciendo extraordinario: que Internet, lo más parecido que tenemos a algo que ocurre en ninguna parte, sea en realidad un asunto de cables tendidos en el fondo del mar.
Cuando mando un archivo desde El Coca, esos datos no flotan. Bajan por fibra, cruzan un océano por un cable del grosor de una manguera y suben al otro lado. La red tiene geografía, y rutas, y puntos donde se rompe.
Las imágenes del video son recreaciones, no fotografías, y los trazados del mapa son ilustrativos: sirven para entender la idea, no para ubicar un cable real metro a metro. Va dicho dentro del propio video, pero lo repito aquí.
Lo que se dice
Esto no es una tubería. Es parte de Internet.
Bajo los océanos existen cables de fibra óptica que conectan continentes. Dentro, los datos se transmiten mediante pulsos de luz.
Algunos recorren miles de kilómetros, transportando videos, llamadas y mensajes. Si un cable se rompe, parte del tráfico puede viajar por rutas alternativas.
Parece inalámbrico. Pero Internet depende de una red física inmensa.